Mi niña interior

Llevo días entrando en contacto con mi niña interior. Ha coincidido que en diferentes ámbitos en los cuales estoy activa ahora, se ha propuesto este ejercicio: en el círculo de mujeres del cual formo parte, en el curso de terapia holística que estoy estudiando, y en el curso de mindfullness que estoy haciendo. En cada uno se ha propuesto una forma de conexión distinta, y todas muy enriquecedoras. 

Desde hace mucho tiempo que tomé conciencia de la importancia de comunicarme y reconocer a mi niña interior, a la Valeria niña que fui. Entendí que como adulta puedo haber entendido y sanado heridas del pasado, pero es desde mi niña herida que he de sanarlo también. El hablar con ella, expresarle mi amor y seguridad me ha resultado tan reconfortante y enriquecedor… me he emocionado y me he llenado de amor.

Para contactar con [email protected] niñ@ interior lo primero es tener la intención. Luego podemos encontrar diversas maneras de entrar en contacto con esa parte nuestra que ha quedado en el olvido, en nuestro inconsciente. Os comparto las formas que yo he experimentado y que me han ayudado en esta misión:

1. Meditaciones guiadas que te van llevando hasta este encuentro.

2. Recordarla, viendo fotos, videos, dibujos y escritos que hice siendo niña. Recordando momentos…

3. Animándome a revivir a mi niña interna desde mi presente: jugando, bailando, cantando, riendo, volviendo a sorprenderme de las cosas y a ser inocente…

4. Relacionarme con mi niña como adulta sana y responsable, abrazándola y dándole seguridad, agradeciéndole por ser quien es, comprendiendo el dolor que ha pasado y sintiéndome orgullosa de ella. Escuchándola, comprendiendo sus necesidades y deseos.

Es un “trabajo” realmente sanador y revelador. Y es muy importante para poder vivir nuestro presente desde un lugar de madurez e integridad, reconociendo cuándo actuamos desde [email protected] niñ@ [email protected] en lugar de nuestro adulto equilibrado.

Ojalá [email protected] nos animásemos a ir en busca de este encuentro. Es maravilloso reconocernos como niñ@s y animarnos a recuperar hábitos tan saludables como el reír más, el pensar menos, el vivir cada instante como una novedad, recuperar la inocencia y la generosidad desinteresada, la creatividad sin límites, el soñar sin condiciones…

Valeria con 7 años, disfrutando un día libre en el patio de la escuela 

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